jueves, 18 de agosto de 2011

Dulce amor paterno

- Qué bien te sienta ese color de pelo- le dijo a su hija.
- Ah si? se ha aclarado con el verano.

Y mientras contemplaba su pelo miel rojizo
una tarde de verano de luz cálida
no pudo sino tener nostalgia de aquellos días
en los que la sentaba en su regazo
y llenaba sus sueños de cuentos y abrazos.

Pero entonces ella sacó su cuaderno
y comenzó a dibujar.
Se sintió conmovido,
y lleno de amor,
se vió reflejado en ella.
En la pequeña ramita verde
que había brotado de su árbol quinquagenario.

Y ya no sintío más nostalgia,
sino que se dejó invadir
por su amor paternal,
y apartó su mirada,
observando a lo lejos
como la dulce brisa mecía los árboles.
Dejando volar su imaginación
con los días que vendrían
y llenarían de vida
la otra mitad de su existencia.

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