Insomnio.
Puñados de polvo.
La nada.
Hastío.
Pesadillas.
Silencio. Tanto que hasta oyes como pestañeas.
Mochila vacía.
Mapa desteñido.
Folio en blanco.
Bloqueo.
Huellas que se borran tras las olas.
Desconcierto.
Y de repente un impulso.
Una brisa que trae aromas de verano.
¡pero qué luz tan bonita tiene la tarde!
Sonríes.
Suspiro.
Puñados de cosas por venir. Tarareas una canción que te engancha. Lo ves claro ahora. Escribes. Caminas por la playa mientras sientes que el ligero peso de la mochila te favorece. Sientes que encontrarás el camino. Te tumbas en la orilla. Observas tu rostro en el trozito de espejo. Ahora ríes. No era para tanto. Vuelves a levantarte. Y sigues adelante. Más fuerte. Más segura. Con más ganas de vivir y escribir la apasionante historia de tu vida.
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