Parece que la naturaleza humana demanda que deseemos contemplar escenas de lucha, disputa, guerra. O quizá sea nuestra parte animal. Y esta puja la observamos en todos los ámbitos de la vida, desde la política, el fútbol -como el reciente "dedazo de Mourinho-, los programas del corazón... Buscamos continuamente la necesidad de entretenernos viendo escenas de acción en la vida real, donde la violencia, verbal o física, es el árbitro moderador.
No es de extrañar que al final busquemos ese tipo de ocio contemplativo. Los medios saben que es lo que más atrae, y con el feedback mediático retroalimentan la parrilla televisiva, con más programación "destructiva", donde las discusiones, las rupturas, los sufrimientos -y si se acompañan de lágrimas, mejor- hacen aumentar el share, y así sucesivamente, como un ciclo sin fin.
Y entre tanta pelea que absorve la atención no nos paramos a pensar que el mundo se detiene. No desde un punto de vista "romántico", sino más bien de lavado de cerebros: anodadados con la boca abierta observamos cómo va avanzando la historia, y hasta que punto pueden llegar los actores, deseosos de ver si cruzan el límite. Es el lado oscuro de nuestra naturaleza el que habla.
Me viene a la memoria el spot de Vodafone con Hamilton de protagonista: " cuanto mejor es el malo, mejor es la película".
Y si bien, esto es cierto, sin embargo, la trama no avanza, se detiene en el mismo instante en el que se cruza el límite. Porque es la máxima de su causa.
El mundo progresa no por la competencia o la lucha, sino del diálogo y el entendimiento. Cuando se entiende que no es lo mismo empatía que simpatía.
Porque como decían en un programa de Redes del afamado Punset, la empatía puede implicar una finalidad negativa: el verdadero enemigo sabe ponerse en tu lugar para saber justo dónde ha de atacar. (ver sobre el minuto 14).
Y sin embargo la simpatía implica el afán por mejorar la situación de aquel a que estás entendiendo.
Por lo tanto, esta crisis parece que viene justo por todo esto. Porque el mundo en su incesable necesidad de cambio casi instantáneo ha errado en pensar que el progreso consiste en pisar a quien se te ponga por delante.
Estamos en este punto de inflexión en el que se está remplanteando todo el ámbito del ser humano-social. Y aunque para muchos esté siendo la época más dura de sus vidas -yo incluida- lo cierto es que no deja de ser un instante mágico en el que se puede empezar a construir de cero, positivamente, sobre unos pilares sólidos y completamente renovados.
Como decía mi padre cuando intentó enseñarme a tocar la guitarra, las notas que suenan igual sobre las cuerdas "vibran" por simpatía, bajo esta premisa y teniéndolo siempre presente, se debe afinar correctamente el instrumento.
Así que ahí va la idea: afinemos nuestro mundo vibrando en simpatía con los demás.
Por ello, hoy leyendo un conocido periódico, me ha venido un sentimiento de alegría al conocer de un hecho de simpatía. Dos bandos enfrentados por los acontecimientos que se están viviendo en la sociedad española se han reunido a poner sus puntos en común. A expresar sus posiciones desde la palabra, enterrando las diferencias.
Y es que parece que se atisba un poco de luz, de entendimiento y afán de acercamiento entre indignados y peregrinos. Esperemos que continúe así, y el mundo se detenga sobre este preciso instante, y retroalimente al resto de visiones de las diversas ramas sociales, económicas, políticas y culturales. Solo así podremos avanzar en sociedad, y crear de nuevo nuestro mundo.
Así que, concluyendo, seamos simpáticos y esperemos a ver qué ocurre: ya no cruzaremos el límite, sino que directamente, estos desaparecerán, dejando sitio a la creatividad
"La creatividad, denominada también ingenio, inventiva, pensamiento original, imaginación constructiva, pensamiento divergente o pensamiento creativo, es la generación de nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales." (Wikipedia).
Y una vez más, gracias por vuestro tiempo. Y por vuestra simpatía ;)
una vez escuché una frase: "haz el bien y no mires a quien"
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